Según los "guionistas" de
Televisa y
Telefórmula, la percepción a construir es una conexión política ideológica entre la APPO, y Andrés Manuel López Obrador. Desde su forma de concebir el mundo significan los mismo: nacos, violentos, revoltosos, y etc. Y los locutores, como irracionales soldados del presidente (¿o del virrey?) repiten una y otra vez la denuncia de un "complot" entre "demonios políticos", que (risas grabdas) pone en riesgo "la estabilidad de la nación". Juntos, vaticinan Los Voceros, La APPO y AMLO, serán los "emisores del caos". La pandilla del apocalipsis: el fin de México.
Y como discurso alterno, o de contraste, se difunde "la advertencia" del estadounidense Alan Greenspan sobre el "peligro de una crisis" si no les vendemos el petróleo, los riñones y el resto a sus jefes,
Los Halcones de Washington,
"los petroleros" de Texas. Y ante una situación de extremo peligro, como las historias sangrientas que presentan en los noticieros, Feli-pillo, cercado, puede pedir ayuda a sus aliados: El papa, Don Aznar Cortés, y George W. Bush, el Texano II. La historia lo demuestra, este maligno trío es capaz de cualquier chiste, robo o atentado.
Para Calderón, la detención de Flavio Sosa, líder "visible" de la APPO, fue un "quinazito" televisivo de corto alcance, pero de mucho humo, ante la imposibilidad de meter a la cárcel a los verdaderos corruptos: los hombres de negocios que financiaron su campaña. Flavio Sosa, el líder social oaxaqueño se convirtió --mediante un "milagro" televisivo-- en el "pez gordo" que nunca detuvieron en el "foxiato".
¿Un aviso de lo que sucedería?
¿O de lo que sucederá?
A la luz de la "celada", se entiende la obsesión enfermiza que los panistas tienen por Hugo Chavez. Les "sodomiza" todo lo que le critican e inventan. Los panistas, en "la intimidad", alucinan con tanquetas, golpes de estado e interrogatorios forzados. Por eso su silencio ante los hechos violatorios a los derechos humanos que se vivieron en Oaxaca, estado que padeció el nehendertalismo político de un tirano que en la conciencia lleva grabadas 26 muertes impunes. En Oaxaca no existe la justicia.Y las muertes "sin castigo", dicen en los pueblos, se convierten en fantasmas morales que no dejan que uno duerma. Ese es el insomnio de Ulises Ruiz: Fueron 26.