miércoles, enero 28, 2015

Iguala: el encubrimiento

"¿Estuvo el Ejército involucrado en los hechos? Se podría argumentar que como institución, no lo estuvo. Desde los setenta, los años de la Guerra Sucia, el Ejército no desarrolla una política de represión masiva y aniquilamiento. Pero de manera excepcional, tratándose del 27 Batallón de Infantería en el caso de Iguala, se puede alegar que sí estuvo involucrado, cuando menos, por omisión. La falta de una investigación que deslindara responsabilidad de sus mandos en Guerrero le abrió la puerta a la sospecha y allanó el camino para la acusación abierta, con indicios que apuntan su culpabilidad.

Su participación no es presunta. El 27 Batallón de Infantería se encuentra en Iguala, y recibieron información directa de que a unos cuantos cientos de metros del cuartel se estaban registrando balaceras. El Ejército salió a las calles de Iguala, pero, afirma el procurador Jesús Murillo Karam, el Ejército no participó “activamente” en los sucesos de la noche del 26 de septiembre. Su afirmación es imprecisa. Nuevos datos sobre el comportamiento militar esa noche sugieren que sí tuvieron una participación activa, no en el secuestro –y quizá tampoco en el asesinato de los jóvenes–, sino en el perímetro de seguridad en Iguala y en negar apoyo a las autoridades estatales que buscaban cumplir con la ley.

Testimonios de los pobladores de Iguala han establecido que las fuerzas federales salieron esa noche mientras atacaban a los normalistas y al equipo de futbol Los Avispones de Chilpancingo, que quedó atrapado en la acción violenta, para tender un cerco en Iguala donde nadie entraba ni salía de la ciudad. Los soldados –en una información conocida desde el 27 de septiembre– impidieron que varios normalistas heridos de bala fueran atendidos en una clínica privada a la que llegaron de emergencia, y dieron parte de que había un cuerpo sin vida en las calles. Es decir, sí salieron a patrullar las calles."
Raymundo Riva Palacio en El Financiero.

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Contra(comunicado):

Como decía Henry David Thoreau, "No pido inmediatamente que no haya gobierno, sino inmediatamente un gobierno mejor". El orígen de Medios y política fue el fraude electoral del 2006: nació La República de la Televisión y la programa(ción) se volvió dicta(dura): un monopolio opinativo de Tercer Grado. Aquí en 'Medios y política' están las evidencias comunicacionales que sostienen nuestra tésis: Felipe Calderón no ganó las elecciones; la oligarquía lo impuso mediante un fraude para auto(comprarse) lo que queda de México. Y lo repitieron imponiendo a Enrique Peña Nieto en el 2012. Por eso pedimos lo posible: que se restaure La República.

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