Fue de trascendencia nacional la aparición del EZLN el 21 de Diciembre en Chiapas porque con una acción demostraron los zapatistas su concepción del tiempo espiral: regresaron, en silencio, al territorio donde inició la guerra declarada al gobierno de Carlos Salinas de Gortari y al Ejército Mexicano en 1994. En Ocosingo, San Cristóbal de las Casas, Palenque, Altamirano y Las Margaritas en silencio marcharon. Cerraron y abrieron ciclos de tiempo.
Y como complemento simbólico, el obispo Raúl Vera, ahora en Saltillo Coahuila, pero en tiempos del conflicto armado radicado en Chiapas, dijo a
La Jornada:
"La matanza de Acteal formó parte de una
estrategia contrainsurgente que el gobierno mexicano recibió de Estados
Unidos para aterrorizar a la base social del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional y eliminar del escenario a los representantes de la
Iglesia, por ser testigos que daban seguimiento puntual a las acciones
del Ejército mexicano."
Luego, en entrevista con
Ricardo Rocha, Raúl Vera mencionó dos claves para leer el momento del ciclo, 1994-2012: "En Chiapas nunca se firmó la paz y fue Ernesto Zedillo el que "despedazó" los acuerdos de San Andrés". Entonces, la guerra continúa (¿es otra o la misma contra el narco?), el gobierno y el Ejército mexicano reciben órdenes del Pentágono en técnicas de contrainsurgencia, y lo que está por debajo y por encima de lo dicho: ¿ya entendieron quién planeó las guerras?
Semanas atrás, el recién impuesto gobierno de Enrique Peña Nieto nombró Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la SEGOB a Paloma Guillén, hermana de Rafael Sebastián Guillén, —según el gobierno mexicano—, el hombre que está detrás del alias 'Subcomandante Marcos', tendiendo por adelantado, un puente con el EZLN por si se necesita en otro "primero de enero".