Cuando Carlos Salinas de Gortari publicó en
La República de la Televisión el primer capítulo de la telenovela los
videoescándalos –Gustavo Ponce,
Secretario de Finanzas del Distrito Federal apostando en
Las Vegas– Andrés Manuel López Obrador respondió en medio del huracán televisivo: "en la grabación están involucrados agentes del CISEN". Los
voceros rabiosos sacaron los cuchillos e intentaron cortarle el cuello en el radio y la televisión. Lo calificaron de "fantasioso", "ridículo" y "ardido". El tiempo (como generalmente sucede) ha puesto las cosas en su lugar: AMLO no mintió y los
voceros seguían –fiélmente– las órdenes de
charly.
Aquí el reporte en
Derecho de réplica sobre la operación donde se coludieron todas las fuerzas negativas: los deseos obscuros de
Charly para mantenerse transexenalmente en el poder –detrás del poder–, los oficios leguleyos de Diego Fernández de Cevallos, los aparatos de espionaje político de Vicente Fox y los oficios de hiena de Carlos Ahumada:
"Ese día me quedé en Las Vegas porque había una persona, un colaborador mío, ayudando a los agentes del Cisen que estaban ahí. Tenía la tarea de tomar los videos de Ponce, para posteriormente entregárselos y que se dieran a conocer públicamente por la televisión el lunes 1º de marzo."La gravedad política es que el actual
Procurador General de la República, Eduardo Medina Mora era el administrador del CISEN en aquel entonces. Lo que le da carácter de complicidad porcina a la colusión del Video-Estado para (des)activar la carrera política de AMLO.