jueves, octubre 22, 2015

La Globalización negativa y la positiva

Sergio Humberto Brown Figeredo

Un mundo globalizado, con una sola economía, un solo gobierno, un solo lenguaje y una sola religión. La población uniformada y dividida por privilegios extremos entre uno por ciento que administra el supraestado y el noventa y nueve por ciento sometido a los dictados unilaterales del totalitarismo. El entretenimiento como la única válvula de escape a un proyecto que no permite la movilidad social. Y para identificar a las distintas castas, tatúan a los ciudadanos con un código de barras, portan un chip geolocalizable y controlan la reproducción poblacional. Un gobierno mundial en la sombra que mueve los hilos de lo visible y lo invisible y no permite la crítica ni la libertad. El guión de una película llamada la "globalización negativa".

El primer minuto de enero de 1994 inició el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, fue nuestra incorporación a la globalización y nos ubicó, sin derecho a debatirlo, en otro bloque geopolítico: América del Norte. Ese acto espectacular del capitalismo salvaje fue pateado en el tobillo por la aparición de la guerrilla chiapaneca y mayoritariamente indígena, el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). El TLC en la política real, adelgazó al Estado vendiendo la mayoría de las empresas nacionales, después dinamitó el campo y terminamos siendo dependientes de nuestros socios comerciales. Una forma sofisticada de control. Comprar, comprar, comprar. Perdimos la soberanía ideológica y alimentaria. Pasamos a ser el cuarto de máquinas del imperio, el Tratado no permitió el libre flujo de personas, pero si de personas-mercancías: la cadena productiva de la migración que se paga con extorsión, con violaciones a lo humano o la muerte. La liberación será, la cancelación de ese tratado.

¿Es posible renunciar ahora a la llamada globalización? Negativo. Ese proceso es irreversible y necesario para que dejen de existir necesidades. Escribo en una máquina armada en Asia, vendida en Estados Unidos y utilizada en México para criticar al imperialismo (osea, WTF). Porto una camiseta con un símbolo de Quetzalcóatl, pero su tela y manufactura es China. Y en muchos procesos de producción es innevitable o insustituible lo 'globalizado'. El equilibrio entre lo global, lo nacional y lo regional es la "globalización positiva". El planeta tierra produce lo necesario para habitarlo sin carencias y en libertad. El intercambio de materias entre las naciones o las distintas regiones debe ser para beneficio de tod@s. El expresidente de México, Ernesto Zedillo, llamó a los críticos del extrapoder del capital, 'globalifóbicos', y marcó las diferencias entre la nueva disputa ideológica: la globalización negativa vs la globalización positiva. La cíclica confrontación entre los de arriba y los de abajo.

Con la irrupción del internet como medio masivo de comunicación se rompió el monopolio de las industrias culturales como productoras de discurso o símbolos hegemónicos. El pensamiento procapitalista empezó a ser cuestionado entre múltiples frentes desde varias zonas de la tierra explotada. Las resistencias al neoliberalismo, tejieron redes de identificación del saqueo y contrario al trazado rígido que los de arriba se imaginaron, esa otra globalización, la 'positiva', se identifica en el reconocimiento de la diversidad de las lenguas, las costumbres y las historias. La igualdad de la diferencia y una relación armónica con la madre tierra, el aire y las aguas. El resurgimiento de las tradiciones milenarias sin rechazar las ventajas tecnológicas de la modernidad y sus relatos heróicos. Esa otra globalización, la colectivista, la utópica, la memoriosa, es la que debe seguir puliéndose: será la base para otro nuevo/viejo orden mundial.

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Contra(comunicado):

Como decía Henry David Thoreau, "No pido inmediatamente que no haya gobierno, sino inmediatamente un gobierno mejor". El orígen de Medios y política fue el fraude electoral del 2006: nació La República de la Televisión y la programa(ción) se volvió dicta(dura): un monopolio opinativo de Tercer Grado. Aquí en 'Medios y política' están las evidencias comunicacionales que sostienen nuestra tésis: Felipe Calderón no ganó las elecciones; la oligarquía lo impuso mediante un fraude para auto(comprarse) lo que queda de México. Y lo repitieron imponiendo a Enrique Peña Nieto en el 2012. Por eso pedimos lo posible: que se restaure La República.

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