lunes, octubre 26, 2015

Estamos cansad@s de la democracia (neoliberal)

Sergio Humberto Brown Figueredo

Democracia significa gobierno que manda el pueblo, pueblo que es gobierno, mandar obedeciendo o debate y participación generalizada sobre lo público. En el tipo de democracia representativa que vivimos en México, los ciudadanos participan una vez cada seis o tres años el día de las elecciones, y después pasan a ser espectador@s olvidad@s. Al no ser los gobernantes auditados por los gobernados (y con los medios masivos comprados o silenciados), son millones de pesos y de personas en las manos de pocos, que por obtener más dinero, terminan oprimiendo a los más o vendiéndolos. El trauma psicohistórico de la Conquista no ha sido superado. La democracia representativa es mercadológica, se basa en la capacidad de los partidos de multiplicar una imagen que después será votada en mayor o menor cantidad por la población, generalmente de manera acrítica. La democracia de las imágenes multiplicadas produce gobiernos ilusorios. Espejismos. Palabras sin acción. Puro humo en el espejo.

En la democracia mercadológica representativa manda el poder del dinero. El que tiene más capital (económico) tiene más capital (simbólico) y mayores posibilidades de ganar o de comprar la elección. Es decir, lo de todos se vuelve feudo de unos cuantos mediante un mecanismo mercantil que nos hacen creer son 'elecciones'. La democracia representativa es disfuncional para resolver las necesidades de la mayoría: deciden sobre nosotr@s a miles de kilómetros de distancia, diputados, senadores o secretarios de Estado que actúan casi siempre para los suyos, para ellos y otros nombres de ellos. Y vendan la tierra, las minas, las pirámides, al ángel de la independencia o a nuestras madres, tenemos que aguantarlo. No se puede revertir ese mandato o saqueo legalizado. El poder que se aplica de arriba hacia abajo, sin retroalimentación, sin debate, sin participación de la mayoría, es dictatorial, y un pueblo desactivado, sin mecanismos de defensa es demasiado débil. Carne de cañón para los intereses vampi-oligarcas de siempre.

Si nos quedamos en la discusión sobre los políticos, nos quedamos en el superficial juego de sustituir una imagen por otra imagen pero mejor maquillada, ejecutando las mismas acciones elitistas de la democracia representativa de siempre. Ante la pregunta ¿te interesa la política? La mayoría responderá que no, dirán que "todos son iguales", y no señalarán lo importante: lo que urge cambiar es la democracia representativa mercadológica capitalista que nos impusieron. Es neocolonialismo con votos y botargas. De lo que está cansada la mayoría de l@s mexican@s es de la democracia telenovelera fallida basada en los partidos paleros, en las elecciones que son simulacros de elecciones, (el que no es elegido por el pueblo, actúa como elegido del pueblo), y más lejos estamos de la luna, de que las campañas se ganen con ideas y programas de gobierno; la toma del poder se logra administrando lonas, posters, espectaculares, spots, camisetas, materias, objetos e imágenes. Es lo que nos tiene sumidos en el abismo: el imperio espectacular de las imágen sin acción.


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Contra(comunicado):

Como decía Henry David Thoreau, "No pido inmediatamente que no haya gobierno, sino inmediatamente un gobierno mejor". El orígen de Medios y política fue el fraude electoral del 2006: nació La República de la Televisión y la programa(ción) se volvió dicta(dura): un monopolio opinativo de Tercer Grado. Aquí en 'Medios y política' están las evidencias comunicacionales que sostienen nuestra tésis: Felipe Calderón no ganó las elecciones; la oligarquía lo impuso mediante un fraude para auto(comprarse) lo que queda de México. Y lo repitieron imponiendo a Enrique Peña Nieto en el 2012. Por eso pedimos lo posible: que se restaure La República.

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