jueves, febrero 25, 2010

Las redes sociales

Algún poder detectó La República de la Televisión en las 'redes sociales'. Desde hace unos días las comunidades comunicacionales han sido atacadas con todo el poder hertziano: ahora, la guerra sucia es en contra de los ciudadanos. La República de la Televisión está tomando a internet como su adversario porque algo ya midió, algo ya saben sus asesores extranjeros que generó la orden: atáquenlos hasta desprestigiarlos. Se equivocan. Detrás de Blogger, Twitter y Facebook hay ciudadanos preocupados por el devenir político, económico, social y mediático de México, no simples puntos de raiting al servicio de la opinión fabricada de las televisoras.

Millones de mexicanos están siendo concientes de su condición histórica: la necesidad de independencia mediática y de revolución de mentalidad, y las redes sociales son comunidades de comunicación y motores virtuales al servicio de la información libre, verdadera y crítica. La ventaja de internet sobre los medios unidireccionales es que las redes sociales sí tienen memoria; la televisión es el imperio de lo efímero; la información, el sistema de consignas televisivos, tiene muy poco tiempo de existencia pública: los debates y la memoria de internet es un espejo con interminables figuras en movimiento: activismo, reflexión política, memoria histórica, crítica mediática, esparcimiento, comunicación viral, resistencias y derechos de las minorías. El todo que el Estado Moderno dejó afuera: la ciudadanía.

No es 'eltuiter' o 'elfeisbuk' el que emite el mensaje unidireccional como los voceros dicen: son todos los nodos de la red los que comunican, intercambian opiniones y (re)comunican. Hasta que la espiral se cierra y queda fijada en la memoria (virtual y biográfica). En estos momentos, 272, 431 mexicanos en Facebook exigen la renuncia de Felipe Calderón Hinojosa a La Presidencia que usurpó. 272, 431 mexicanos que están diciendo aquí y allá ¡ya basta!: por el bien de todos, por la paz, que renuncie Felipe a lo que no ganó; que se detenga la simulación y la sangre. Es una emergencia: que se clausure la fábrica de las mentiras y que concluya la dictadura simbólica, ya.

El poder de debate y retroalimentación sobre el acontecer político, económico y cultural, es lo que ya midió La República de la Televisión y lo está atacando desde la sombra: 'las redes sociales mienten', dicen al aire con coraje los voceros. Calificando a sus adversarios de 'mentirosos', dan la clave para entender lo que está en juego: su hegemonía de la verdad. Con el ataque a las redes sociales los voceros están perdiendo credibilidad en los bastiones que le quedaban: los mexicanos que se creyeron el cuento del 'peligro para México'. Las redes sociales y la red de redes, internet, están tumbando el cerco con información crítica: las torres de la mentira se derrumbarán.

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Contra(comunicado):

Como decía Henry David Thoreau, "No pido inmediatamente que no haya gobierno, sino inmediatamente un gobierno mejor". El orígen de Medios y política fue el fraude electoral del 2006: nació La República de la Televisión y la programa(ción) se volvió dicta(dura): un monopolio opinativo de Tercer Grado. Aquí en 'Medios y política' están las evidencias comunicacionales que sostienen nuestra tésis: Felipe Calderón no ganó las elecciones; la oligarquía lo impuso mediante un fraude para auto(comprarse) lo que queda de México. Y lo repitieron imponiendo a Enrique Peña Nieto en el 2012. Por eso pedimos lo posible: que se restaure La República.

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