"Cuando se disputa la verdad, la apuesta principal y el objetivo primario de su autoafirmación es probar que el interlocutor/adversario está equivocado y, por lo tanto, sus objeciones son equivocadas y deben ser desoídas. Cuando se trata de disputar la verdad, las posibilidades de llegar a una "comunicación no distorsionada" tal como lo postulara Jürgen Habermas son escasas. Los protagonistas apenas podrán resistir la tentación de recurrir a otros medios más efectivos que la elegancia lógica y el poder persuasivo de sus argumentos."
La celada del pelele-viso, "Golem" de Mola.
"Harán lo que sea para que los argumentos de sus adversarios resulten inconsecuentes, mejor aún, inaudibles, o que directamente no lleguen a ser manifestados, dada la incapacidad de quienes podrían haberlos expresado en el caso de poder hacerlo. Un argumento que seguramente se oirá en tales discusiones es la descalificación del adversario como interlocutor para dicha conversación, ya sea por inepto, malintencionado o directamente inferior."
Zygmunt Bauman. Amor Líquido.
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