Moral y política
Históricamente, la izquierda ha tendido siempre –cuando ha sido fiel a sí misma y a sus orígenes– a conquistar los espacios de libertad, igualdad, democracia y justicia allí donde no existían o a ampliarlos donde los ha conquistado, y a darles siempre un contenido concreto. La derecha, en cambio, se ha empeñado en negar esos espacios. Y cuando no ha podido detener el acceso de la izquierda a ellos, se ha esforzado por recortarlos o por reducirlos, con sus formulismos, a espacios estériles. Por esto, aunque en ciertas circunstancias derecha e izquierda hablen de los mismos valores, igualdad, libertad, democracia, justicia social, no pueden confundirse.
No cabe la confusión cuando la izquierda persigue no sólo la igualdad política o jurídica, sino la igualdad social o la limitación de las desigualdades sociales; cuando, lejos de contentarse con la proclamación de las libertades políticas, exige la creación de las condiciones reales que permitan ejercerlas; cuando sin renunciar a la democracia política, parlamentaria, aspira a extenderla –con una democracia participativa– a todas las esferas de la vida social; cuando en el terreno de la justicia social propugna una política hacendaria que ponga fin a los exorbitantes beneficios de las grandes empresas; cuando aspira a excluir o reducir la pobreza con medidas que limiten la acumulación excesiva de la riqueza.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario