Leí el fin de semana en el semanario
Ecos que el Presidente Municipal de
Playas de Rosarito despidió al director de Control Urbano, Andrés Gómez Nájera, cómplice, —al menos
por omisión—, de la contaminación auditiva que vivimos desde hace años,
por "no dar resultados", pero la
realidad paralela es sospechosista: ¿por qué cayó primero un funcionario público
antes que callar a los contaminadores auditivos? ¿qué poder está detrás de la estrategia del caos?
¿Y quién fue más fuerte, el funcionario público que se supone
nos representa, o las empresas de gas, tamales, PAN, tortillas, tierra buena, etc? Eso es el neoliberalismo: favorecer primero a los empresarios y sus negocios, después lo demás y a lo último de la fila los derechos del pueblo. Por lo pronto, a unos días de ser removido el ineficaz funcionario, la sonora escandalera sigue rociando impune nuestras calles diario.
Aquí re-pongo
el video de la investigación que hice sobre el tema. Seguirá vigente hasta que se haga valer el reglamento de Medio Ambitente, petición que al menos como trámite ante el VI Ayuntamiento,
corre desde ¡agosto del 2014!, expediente que ha pasado ya como "papa caliente" por ocho funcionarios públicos (incluído el Síndico Procurador) y nosotros seguimos bajo la lluvia ácida del caos sonoro.