Si algo quedó claro en el imaginario después de las elecciones presidenciales, es que el PRI y Enrique Peña Nieto compraron millones de votos con dinero sucio, lavado mediante triangulaciones entre viejos priístas, empresas fachadas y la caja
Monex.
Por eso la estrategia que hoy enuncia en
Milenio, Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador de Diálogo Político y Seguridad del gobierno electo –a billetazos–, mueve a la risa:
"—En materia de narcotráfico, ¿cuál es la estrategia?
—En el tema de cuidar y buscar que las organizaciones criminales no
crezcan, buscamos pegarles en lo financiero. Estamos creando un esquema
que nos permita ver su estatus, tener toda la información y pegarles en
actividades como el
lavado de dinero, que es resultado de sus
actividades ilícitas. Estamos trabajando en ello, creemos que es algo
fundamental; nos estamos haciendo de toda la información respectiva."
Recordemos lo que
Reporte Índigo denominó
HSBC: La red política: "Luis y Eduardo Osorio Chong, hermanos de Miguel Ángel Osorio Chong,
coordinador de Diálogo y Acuerdo Político del equipo de transición del
priista Enrique Peña Nieto y ex gobernador de Hidalgo, utilizaron
diversas cuentas en HSBC para acumular 100 millones de pesos y enviarlos
a una filial del banco en el paraíso fiscal de Panamá."
Es tan compleja la trama de complicidad entre la clase política neoliberal y el sistema financiero global, que lo que digan los priístas sobre lavado de dinero ahora, será letra muerta mañana. Actuar sería atraparse a sí mismos o a sus familiares. Y para eso (no) compraron la Presidencia.