Ante el repudio generalizado al desastre político, económico y social del
Gobierno Usurpador, la vocería republicana televisiva amaneció hoy con un arma de humo mediático: "México es campeón del mundo". El juego de las mentiras verdaderas porque una cosa es ser 'campeón del mundo' y otra es ser 'campeón mundial sub-17'. Una vez más el futbol utilizado como fogón de las emociones acumuladas por los errores de los gobernantes, por las alzas sin medida en los productos básicos, por la fuerza destructora de la política negra. Ahora, harán de esos jóvenes pies mercadológicos de barro. Fotos en
Los Pinos, discursos 'ganadores', abrazos de telenovela; propaganda con mayúsculas.
En México, el futbol es política y la política es el futbol. Sin duda, el que también ganó una imagen de 'campeonato mundial' fue el mequetrefe que se ostenta como Presidente de México. Es la segunda foto de oxígeno mediático que logra su aparato propagandístico en semanas, primero, el abrazo de cancha que le regaló el poeta Javier Sicilia –a contrapelo de la historia–, y ahora, la foto donde muy sonriente, el más grande mentiroso de México le entrega la copa a los jóvenes 'campeones del mundo'. De entrada, esperemos (por la salud mental de esos chicos) y ahora no se cumpla lo que ha sido ya historia: todo lo que Calderón toca lo sala. Lo seca. Lo pudre. En sus manos lleva, la maldición de la matemática negra.